Considero que aunque sea un tema que
muchas veces ha sido discutido; es muy
difícil ponernos en el lugar de aquellos que no gozan de lo que nosotros sí.
El sábado pasado se organizó una visita
para Llanavilla a cargo de los salones A, D y E. Sin embargo, los sábados me
resulta bastante complicado asistir a alguna actividad; debido a que soy
catequista de Confirmación.
Aún así, quería participar de alguna
manera así que cuando realizábamos las organizaciones previas a la visita,
debíamos precisar qué alimentos llevarían para el compartir con los niños.
Como siempre, surgió la idea de la cajita
de Frugos y un paquete de galletas; pero, también dijeron: ¡Pan con pollo! A lo
que la mayoría respondió diciendo que sería muy complicado y trabajoso , ¿quién
asumiría esta responsabilidad? Lo pensé 2 segundos, y levanté mi mano decidida,
pues pensé: No voy a poder ir; sin embargo ¿por qué no ayudar con esto? Tengo
tiempo y no sería nada difícil si lo hago con tantas ganas como es estar en la
cocina y más aún si serían para compartir con aquellos niños.
A pesar de mi determinación, algunos
seguían diciendo que resultaría más práctico comprar paquetes de galletas de
vainilla; y sí, tal vez sería más sencillo; pero ¿qué es más probable? ¿Que
junten 60 céntimos para comprar en alguna bodega una galleta, o que se preparen
un buen pan con pollo? Tal vez para nosotros no hace gran diferencia pues así
como pedimos y/o compramos una galleta, hacemos lo mismo si se nos antoja un
pan con pollo; pero eso somos nosotros, no ellos. A veces nos olvidamos de
quién estamos hablando, para quiénes estamos haciendo este proyecto.
La noche del viernes había comprado todo
lo necesario para aproximadamente 80 petit-panes de pollo: 3 pechugas de pollo,
2 lechugas, 1 mayonesa gigante Alacena, papitas al hilo, y 3 bolsas de 25
unidades cada una de petit-panes. Era consciente que podría ser agotador pero
me encomendé al Señor, estaba segura que mi disposición y mis oraciones,
ganarían la batalla contra el cansancio físico.
Al final todo valdría la pena, con tal de
poner una sonrisa de satisfacción a causa de una buena comida, en aquellos
niños, bendiciones de Dios.
Finalmente terminé y habían alrededor de
100 pancitos. Mientras los hacía, preparaba cada uno como si fuera para mí,
como si Dios fuera a verlos y a probarlos, pues ocurre que muchas veces uno, en
el egoísmo que tienta al hombre, busca lo mejor para sí mismo, pero cuando se
trata de entregarlo al prójimo, no lo damos con el mismo amor. Sabía, como está
escrito en la Biblia, que aquel a quien ayudáramos, allí estaría Él.
Desperté temprano para no correr el
riesgo de llegar al Colegio y que el bus haya partido rumbo a Llanavilla.
Entregué el taper con 80 pancitos a mi tutor Ángel Chiri, emocionada por saber
si los niños disfrutarían de lo que con tanta dedicación y amor había
preparado. Fue muy reconfortante saber que así fue. Volvieron aproximadamente a
la 1:30 pm con el taper vacío. Por causas que desconozco, de los 80 niños que
iban a asistir, fueron unos 20. Por lo que cada uno comió dos panes o más,
incluyendo a la comunidad que fue.
Vinculación con los objetivos de Ciudad
de Dios:
Trabajo en comunidad:
Porque aunque mis compañeros no
participaron en la elaboración de los pancitos, sí organizamos juntos las
actividades para la visita.
Sentir con la Iglesia:
Pues en todo momento me enmendé al Señor
y a la Virgen, para que me acompañasen.
Sabía que podría ser, físicamente agotador pero se lo entregaría a Él, y así mi
sacrificio, por así decirlo, tendría sentido.
Conocerse, aceptarse y superarse:
Reconocí que en distintas ocasiones he
puesto mayor empeño en las cosas cuando son para mí, o alguien cercano; sin
embargo debe ser con mucho más amor si es para el prójimo que puede necesitarlo
más que yo.
Se compromete y esfuerza:
Desde el primer momento quise hacerme
responsable de esta parte importante de la visita a Llanavilla, pues así,
aunque no pudiera asistir, estaría de alguna manera presente y colaboraría a su
desarrollo. Quise poner lo mejor de mí al preparar los petit-panes con pollo.



No hay comentarios:
Publicar un comentario